Travel

La Muerte Y Sus Costumbres

Image (13)

     En Brasil, cuando alguién se muere, solemos decir irse de ésta para una mejor (irse de esta vida para una mejor), en inglés se emplea la expresión to pass away (pasarse, irse para lejos), y en chino 去世 (irse del mundo). Creo que en muchos idiomas pasa lo mismo, las personas evitan mencionar el nombre de la cual, inevitablemente, un día tendremos que mirar a la cara.

     Nunca había ido a un entierro, pero el pasado lunes el padre de una de las chicas, que trabaja conmigo, sufrió un accidente de motocicleta mientras iba a trabajar y fue el protagonista de ese último momento en el que realmente pensamos en la vida. Sentado en el autobús del club de fútbol en que trabajo, miraba el paisaje agreste de la zona rural de Shenyang proyectarse y mezclarse con mis memorias de los escenarios que vi muchas veces en películas chinas, entre ellas Ni Uno Menos: plantaciones de maíz, fábricas de ladrillos, cortinas de polvo… Un carril rudimentario, lleno de agujeros, me confirmaba a mí y a mis amigos brasileños, uno de ellos novio de la hija del finado, el motivo del accidente. En China es muy común conducir sin casco o sin el cinturón, un claro ejemplo es que siempre me quedo con mi camisa sucia cada vez que cojo un taxi. El conductor me mira con una cara de espanto, a veces enojado, por pensar que no confío en sus habilidades para conducir un coche.

     La motocicleta del finado había pasado por un agujero y lo lanzó lejos. Si no fuera porque su hombro se rompió, él habría seguido adelante en su tarea de fiscal de la zona rural. En el hospital le dijeron que se fuera a otra unidad, especializada en su problema. En el autobús, empezó a sentir vértigos y a vomitar, pues no se habían dado cuenta que había sufrido traumatismo craneano y hemorragia interna. Creo que no es necesario ll egar a conclusiones.

     Un entierro en China, por lo menos en la región rural de Shenyang, dura tres días. En el primero, se armaron tres tiendas fuera de la casa: una para cocinar, otra para que se sentaran las visitas a comer y una tercera para poner los recuerdos del difunto. Esta última se queda más lejos de la casa. Se arma una especie de santuario con fotos, ropas y frutas. En el lado izquierdo, habían puesto dos muñecos, vestidos tradicionalmente, cada uno delante de una casa con inscripciones en su fachada. En el lado derecho, se veía un caballo negro, grande, hecho de papel. En las laterales de esta tienda habían dos guirnaldas de flores, muy bonitas y coloridas. En un ritual, repleto de lloro y gritos punzantes, se queman una pieza de ropa y una foto del fallecido. De repente, fuegos artificiales empiezan a explotar, las personas, una a una, hacen tres reverencias delante de la tercera tienda. Al fondo de ésta, el hijo menor y la hija mayor estan sentados en el suelo, completamente absortos en lágrimas.

     Otra cosa que me llamó la atención, los hijos y demás parientes llevaban una tira atada en la cintura cómo sinónimo de luto. Y, así como en bodas, es común que las personas ofrezcan dinero para ayudar la familia con los gastos del entierro.
 
     Mi jefa, que era pariente del finado, me dijo que en China los entierros en féretros no están permitidos. Hay que cremar el muerto y guardar las cenizas en una cajita de madera, la cual, sí, puede ser enterrada. En el tercer día, fuímos a la ceremonia de cremación. Nunca había visto a nadie sufrir tanto como a mi amiga, su madre y su tía. Desmayos, gritos, desespero al ver el cuerpo de su ser querido una última vez, resonaban entre las paredes de un salón grande, decorado con flores. Una china, empleada de la funeraria, vestida en azul, hizo un discurso en homenaje al fallecido. Los visitantes hizimos tres reverencias, en pie, mientras los miembros de la familia reverenciaban tocando sus cabezas al suelo.

     Terminada la ceremonia, seguimos para el campo donde fue enterrada la cajita. Como me había levantado a las cuatro, tenía sueño y me quedé en el autobús. Al volver a la casa de mi amiga y, aunque fuera temprano, como las diez, almorzamos. Antes de entrar a la casa, nos tuvimos que lavar las manos, mirarnos en un espejo y pasar por encima de un objeto de madera, que se parecía a una silla de caballo. Después de lavarnos las manos, se nos ofrecieron caramelos y galletas dulces para que el amargor de las lágrimas fuera cortado. A partir del entierro, no se permitía llorar más. Y la hija, o el hijo, mayor no puede lavar la cara durante tres días. Cuando nos íbamos, nos dijieron que no podíamos despedirnos de la hija mayor ni mirar hacia atrás. Seguimos nuestro camino extranjero, pero cambiados por la muerte y sus diferentes costumbres.

Gilson Rosa
Shenyang, junio de 2006

Publicado para TodaChina.com (www.todachina.com) el 14 de junio de 2006:
http://www.todachina.com/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=13844

Admirador da cultura chinesa, tenho me esforçado para desmistificar e diminuir as distâncias entre esses dois países promissores perante o atual cenário econômico mundial: Brasil e China. Estudo mandarim desde 1997. Autodidata, acredito que não existam atalhos para o conhecimento. Não obstante, o exercício da aprendizagem, em si, e a perseverança encurtam caminhos, aumentam a concentração e tornam o percurso como o de um passeio matinal ensolarado. Além de atuar como tradutor-intérprete, sou consultor e intermedio negócios na área de importação-exportação.

0 comentário em “La Muerte Y Sus Costumbres

Deixe uma resposta

%d blogueiros gostam disto: